Vino al mundo el 16 de Enero de 1891 a las cuatro de la mañana, en una casa de la calle Obispo Marrodán. Sus padres Ezequiel y Agustina eran agricultores, de clase sencilla en el pueblo. Dentro de este ambiente le inculcaron a D. Julián sus primeros conocimientos de religión.

Había cumplido los trece años cuando el Reverendo P. Fr. Buenaventura Marrodán, Agustino Recoleto, vino a pasar unos días de descanso al pueblo, fijándose en Julián a quien le pregunto si quería ir al Convento. La contestación fue afirmativa. El 4 de noviembre de 1904 salía acompañado de su padre hacia el Convento de San Millán de la Cogolla «EL ESCORIAL DE LA RIOJA».

Con las cartas recomendatorias del P. Buenaventura le recibió cariñosamente el director Fr. Vicente Peña. Estudió tres años de Humanidades y en el mes de septiembre de 1907 salía para ingresar en el Noviciado de la Orden Agustina en Monteagudo (Navarra). Allí estudió Filosofía en el Convento de Marcilla y Teología en el de San Millán con inmejorables calificaciones, donde le fueron administradas las Ordenes menores. Estando atendiendo al Colegio de Puente la Reina sus Superiores le enviaron a Pamplona, donde fue ordenado Presbítero por el Excmo. Sr. Obispo, en 1914.

D. Julián ya investido como Sacerdote pidió permiso a sus Superiores para regresar a su pueblo natal Tudelilla, para celebrar la PRIMERA MISA el 19 de abril de 1914.

El novel sacerdote recibió con gran alegría y sumisión el mandato de ir a Venezuela (América), donde estuvo trabajando con gran celo durante once años en diferente lugares y parroquias de las Diócesis de Bolivar y Valencia, como Aragua de Barcelona, Coro y Puerto Cabello. Recibió la visita del Prior General de la Orden Agustina, a quien le expuso los motivos que le asistían para dejar dicha orden, los cuales fueron aprobados enseguida. Y teniendo la aceptación de Barquisimeto, se estableció en dicha Diócesis en noviembre de 1925.

En los posteriores años regentó las parroquias de Urachiche y Yaracuy hasta el año 1928 en que regreso a España y en concreto de su pueblo para pasar unos meses con sus padres. Regreso de nuevo a Barquisimeto en donde el Obispo le encargo la Parroquia de Aroa, Yacacuy, regentándola hasta principios de 1934, en que vino rápidamente a su pueblo, donde fallecía su padre.

Partió en octubre nuevamente para Venezuela donde desarrolló una gran labor en la parroquia de Cabudare, E. Lara, hasta el año 1948. En dicho año fue trasladado a la Vicaría foránea de Araune, donde con su labor consiguió levantar una magnifica casa rectoral con espléndidas dependencias parroquiales.

En 1950 salió una peregrinación venezolana hacia Roma presidida por Excmo. Sr. Obispo de Barquisimeto, acompañándole D. Julián Arnedo. Tuvo la dicha de ser recibido privadamente por el Romano Pontífice recibiendo las bendiciones apostólicas. De regreso a Venezuela pasó por Tudelilla para visitar a sus familiares.

Allá por octubre de 1950 llegaba su primera carta de Venezuela mostrando su preocupación por el difícil problema de la vivienda parroquial en Tudelilla; y, para aliviarle al Párroco le envía ayudas que no interrumpiría en etapas sucesivas.

A principios de 1951, manifiesta su satisfacción por algunas mejoras materiales que aquí se hacen. Sin embargo queda pendiente el proyecto de mayor envergadura, la casa parroquial, para la cual envía cinco mil pesetas.

Y, mientras tanto, sigue enviando nuevas remesas de caridad para diferentes proyectos que se estaban realizando en esa época en nuestro pueblo. En todas sus cartas se podía ver el interés y la preocupación que tenía por el problema de la casa parroquial. En 1952 envió dieciséis mil pesetas para este fin. Tal era su preocupación que no tardo en recibirse la noticia que en aquellos años calificaron de «NOTICIA BOMBA». A mitad de agosto de 1952 celebrándose las fiestas patronales, se recibió una de las cartas de D. Julián Arnedo que con sencillez ponía a disposición de la casa rectoral cincuenta mil pesetas. Si aun con esta oferta considerable, el problema siguió en pié, moviendo esto aún más a la generosidad y sacrificio del bienhechor. En sucesivas cartas de Mayo, Junio y Agosto de 1953 ha dado plena aprobación al proyecto y se ha ofrecido al pago y reformas de la casa. A finales de 1953 envió otras treinta mil pesetas que completo las ochenta y cinco mil que ha costado la compra y reparaciones de la casa parroquial.

La casa se adquirió a la anciana Dña. Dolores García. Un magnifico edificio para casa parroquial en inmejorables condiciones, cuya escritura y compra se hizo en Calahorra el 21 de septiembre de 1953.

En el frontispicio de la nueva casa, se colocó una inscripción para perpetua memoria y gratuidad de sus paisanos.

Y como obra tan singular merece algo más que palabras, la parroquia le hizo un sencillo homenaje de gratitud dedicándole una de las calles próximas a la Iglesia, un pergamino con las firmas de sus paisanos y un cuadro al óleo que recuerda sus caracteres sacerdotales y materiales más salientes de su pueblo, de donde partió a evangelizar durante treinta y ocho años por tierras venezolanas de América.

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